EL SECRETO MEJOR GUARDADO PARA UNA BUENA DIGESTIÓN

El apio es una verdura sencilla, pero con propiedades interesantes para quienes buscan mejorar su bienestar digestivo. Gracias a su alto contenido de agua, fibra y compuestos antioxidantes, puede contribuir a una hidratación adecuada y a un tránsito intestinal más regular. Aunque no es un remedio milagroso ni sustituye tratamientos médicos, incorporarlo de forma equilibrada en la alimentación puede generar sensación de ligereza, especialmente cuando se consume por la mañana.

Tomar jugo de apio en ayunas se ha vuelto una práctica popular. Al estar el estómago vacío, la absorción de sus nutrientes puede ser más rápida. Muchas personas describen que, tras varios días de consumo constante, notan menos inflamación abdominal y mayor regularidad digestiva. Esto se debe en parte a su contenido de fibra soluble y a su efecto ligeramente diurético, que favorece la eliminación de líquidos retenidos.

Receta básica de jugo de apio
Ingredientes: 4 o 5 tallos grandes de apio fresco bien lavados.
Preparación: Cortar los tallos en trozos y procesarlos en extractor de jugos. Si no se dispone de uno, licuar con un poco de agua y luego colar.
Indicaciones: Beber un vaso (aproximadamente 250 ml) en ayunas y esperar 20 a 30 minutos antes de desayunar.

Para quienes prefieren un sabor más equilibrado, existen variantes saludables:

Jugo de apio con limón y jengibre
Ingredientes: 4 tallos de apio, el jugo de medio limón y un pequeño trozo de jengibre fresco.
Preparación: Procesar todo junto hasta obtener un líquido homogéneo.
Indicaciones: Ideal para quienes buscan un toque más refrescante y digestivo. No exceder un vaso al día.

Jugo verde suave
Ingredientes: 3 tallos de apio, 1 manzana verde y medio pepino.
Preparación: Licuar o extraer el jugo de todos los ingredientes.
Indicaciones: Aporta un sabor más agradable y puede ser útil para personas que recién comienzan a consumirlo.

Es importante recordar que el exceso puede causar malestar en personas con estómago sensible o problemas renales debido a su contenido de sodio natural. Se recomienda iniciar con pequeñas cantidades y observar la tolerancia individual. La constancia moderada, acompañada de una dieta balanceada y buena hidratación, es la mejor estrategia para obtener sus posibles beneficios sin riesgos innecesarios.

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