¿Lo sabías? Las mollejas de pollo son una potencia nutricional que vale la pena probar

Las mollejas de pollo son uno de esos ingredientes tradicionales que muchas veces quedan relegados por desconocimiento. Sin embargo, desde el punto de vista nutricional, son un alimento muy completo y accesible. Al tratarse de un órgano muscular, aportan proteína magra de buena calidad, necesaria para mantener y reparar los tejidos del cuerpo, especialmente en personas activas o en adultos mayores que necesitan conservar su masa muscular.

Uno de sus mayores beneficios es su contenido de hierro hemínico, que el organismo absorbe con mayor facilidad que el hierro de origen vegetal. Esto las convierte en una opción interesante para quienes padecen anemia o tienen niveles bajos de hierro. También contienen zinc, importante para el sistema inmunológico, y selenio, un antioxidante que ayuda a proteger las células frente al daño oxidativo. Todo esto en un alimento económico y rendidor.

Eso sí, la clave para disfrutarlas está en su correcta preparación. Antes de cocinarlas, es fundamental limpiarlas bien, retirando restos de grasa o membranas duras. Luego se recomienda hervirlas entre 25 y 30 minutos con agua, sal, ajo y una hoja de laurel. Este paso previo permite que queden más tiernas y listas para cualquier receta posterior.

Receta 1: Mollejas salteadas al vino blanco y hierbas
Ingredientes:

  • 500 g de mollejas limpias y precocidas
  • 1 cucharada de mantequilla o aceite de oliva
  • 2 dientes de ajo en láminas
  • ½ taza de vino blanco
  • Perejil fresco picado
  • Sal y pimienta al gusto

Preparación: En una sartén caliente, dorar el ajo en la mantequilla o aceite. Añadir las mollejas cortadas en trozos y saltear hasta que estén ligeramente doradas. Incorporar el vino blanco y cocinar a fuego medio hasta que el líquido reduzca. Agregar perejil, sal y pimienta al final. Servir calientes, acompañadas de arroz o vegetales al vapor.

Receta 2: Guiso casero de mollejas
Ingredientes:

  • 500 g de mollejas precocidas
  • 1 cebolla picada
  • 1 tomate maduro en cubos
  • 1 pimiento en tiras
  • 1 taza de caldo

Preparación: Sofreír la cebolla y el pimiento, añadir el tomate y cocinar unos minutos. Incorporar las mollejas y el caldo, tapar y dejar cocinar a fuego bajo hasta que estén muy tiernas.

Se recomienda consumirlas con moderación, dentro de una dieta equilibrada, especialmente en personas con colesterol elevado. Bien preparadas, pueden ser una opción sabrosa y nutritiva para variar el menú semanal.

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